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Ricardito tan solo había aparecido un par de veces en todo el catálogo de Chilled Records (pero de qué manera + abriendo también una antigua casete de Eleazar que aún no hemos puesto por aquí) y no tiene ningún best-of publicado en ningún sitio porque, bueno, es una tarea imposible bajo los preceptos actuales de la física.
El personaje firma singles, EPs, discos, remezclas y artefactos bajo múltiples seudónimos desde hace 35 años y, aunque se le asocia a un sonido característico, ha tocado muchos palos de difícil combinación, incluyendo etapas con pianos preparados y pianos automáticos.
Pionero e influyente, los calificativos que se le atribuyen como artista (siempre desde genio para arriba) quedaron obsoletos tras colgar un piano de cola para ilustrar el efecto Doppler, pero está claro que su lugar en la historia de la música va a ser mucho mayor que el de sus coetáneos en estas lides electrónicas. Quizás el elemento que más nos atrae es ese énfasis que pone en el carácter humano y cálido de sus creaciones, que obviamente contrasta con la sonoridad fría y robótica que siempre se asocia a la música electrónica (y a parte de su catálogo).
Sin duda un Selected Works antes que un greatest hits (les he ahorrado el single que provoca acúfenos, entre otras lindezas), nos hemos centrado en sus composiciones más escuchables para los no iniciados (porque sus seguidores son una secta, en el mejor de los sentidos posible), con fuertes contrastes sonoros por la amplia presencia de sus experimentos pianísticos y esos 20 minutos finales de ambient.
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| Si lo graban en un CD, que sea sin pausas [79'45"], ya que además va mezclado. |
Abrimos con el himno nacional de facto de youtube shorts, que está siendo la puerta de entrada de los zoomers a este músico; una canción que los puristas no consideran representativa (el resto del recopilatorio se encarga de demostrar lo contrario) y enseguida pasamos a sus flirteos preciosistas con ritmos acelerados. Proseguimos con su melodía más bonita y en cuarta posición ya llega la canción con la que buena parte de mi generación lo conoció.
Tras su deconstrucción (perdón) del pop en Alberto Balsalm (instrumental como casi todas, no teman), desembarca la limusina de Chris Cunningham: tanto el vídeo como la música parodian el R&B de los 90, en este tema totémico del británico (en tanto que condensa su carrera hasta entonces). El mejor director de videoclips de la historia regresará más adelante para aterrorizar con la burla que Richard grabará para reírse del éxito de Prodigy o NIN por entonces: es una canción que ya cuesta escuchar sin el tremebundo vídeo (y que también cuesta encajar aquí...).
La canción bisagra (y más larga) a mitad de disco es un tema orquestal impresionista: el remix que hizo Philip Glass (!) de Icct Hedral es en realidad una versión orquestada que pertrechó este semi-Dios de la música contemporánea. Con ella nos adentramos en sus inicios musicales, con todos aquellos defectos analógicos que añaden humanidad a sus coqueteos con el trance "ambiental", antes de que publicara ese monumento del, esta vez sí, ambient que es SAWII. Tan reposado que ni se molestó en titular las canciones (aquí aparecen bajo la convención decidida por los iniciados).






















