25 de agosto de 2026

Melted Moon

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Volvemos al formato casete para este disco: es más largo de lo habitual (1h33) porque recoge las canciones más escuchadas de los últimos 12 meses (en esta casa consideramos que septiembre es el verdadero inicio del año, aunque durante 10 nos hayamos plegado al calendario gregoriano).

Entre las dos canciones más antiguas hay 40 años de diferencia (!), porque más de la mitad del disco son canciones de 2026 y el resto bastante recientes; todas ellas muy escuchadas desde el tobillo-gate: en eso recuerda al que quizás sea el mejor recopilatorio que hemos hecho en la década en curso (confiamos en que este se sitúe a su altura).

Sin duda uno de los momentos más emocionantes de este curso fue la sorpresiva publicación en abril de este vídeo de Boards of Canada, que marcaba su regreso tras 13 años de barbecho y daba inicio a otra de esas ingeniosas campañas de lanzamiento de sus discos. Terminarán sin duda en el podio de este año natural.

La colaboración más improbable del año es el featuring de Greg Gonzalez aka Cigarettes After Sex (queda clarísimo en el sonido y languidez de la canción) en casa de Karol G, que no pensábamos que fuera a aparecer nunca en Chilled Records pero se ha marcado uno de los mejores temas de 2026.

El momento más bonito seguramente haya sido la presentación televisiva del adelanto del nuevo disco de Phoebe Bridgers, por dos veces: una primera con niños músicos youtubers actuando en directo y en la que no disimulan que lo están pasando pirata, y una segunda con músicos muy mayores, ya en acústico.

Tras esta introducción con tres canciones pausadas, entramos en un bloque rock con los primeros argentinos de esta cinta y la canción que cierra su disco mítico pero que también cierra una película importante para servidor, que además conecta con las Zarzamoras citadas más arriba. Esto ha sido cantado en karaoke en marzo y con eso queda todo dicho.

Los muy clásicamente shoegazeros Paco te quiero son sin duda la revelación española de este año, donde como siempre son los Triángulo quienes sostienen la vela del barco. Argentina cuela una segunda canción (esta en inglés porque las Pacifica nacieron como una tribute band de los Strokes) para transicionar al bloque pop, enseguida lobotomizado por el yacht rock que tanto nos ha llamado la atención en los últimos años (y que tanto aborrecíamos de jóvenes, cuando aún se llamaba Adult Oriented Rock): no se pierdan esa joya del falso retro Master Phil.

Cabe en una casete de 90 minutos aprovechando el minuto y medio adicional que lleva cada cara.

Cierra la cara A la consabida concesión a la radiofórmula (la chica de Versalles y Raye) que podemos defender y disfrutar en pequeñas dosis. Y ojo que la cara B, como mandan los cánones, ya es otra historia: tras el obligatorio inicio animadillo vamos a dos giros vocales inesperados: ya comenté alguna vez qué ejemplo daría yo como música del futuro, pero encaja muy bien en un recopilatorio del presente, con origen en un mini-álbum de hace ya un lustro y que acompañaba un libro infantil ilustrado.

Entramos ya en el ambient con el spoken word muy twinpeaksero de Ana Roxanne pero vamos alternando con el misticismo indio de Damon Albarn y esa brutalidad de pianos que no se sabe muy bien si vienen del futuro o quizás del pasado, de Ethel Cain y Alex Somers: a este último se le encuadraría en el liminal ambient, etiqueta forzada pero útil para remarcar que es un subgénero musical muy diferente aunque inspirado en grandes popes de la música contemporánea; aquí lo pueden comprobar en directo en el estudio de Sigur Rós con -9ºC fuera y altavoces que funcionan sin electricidad.

Y ya vamos cerrando la cinta con lo nuevo de Beth Orton, el álbum flotante de Sega Bodega y por supuesto la Luna derretida por la voz y sintes analógicos de los 70 de nuestra adorada Barwick y las arpas del siglo XVIII que París le prestó a Mary Lattimore.

17 de agosto de 2026

William Orbit 1956 - 2026 [best of 1985 ~ 2022]

Hace pocas semanas nos ha dejado el señor del cero tachado, al que teníamos cierto cariño y que adorábamos durante aquel periodo estrambótico del cambio de milenio, cuando estaba en su peak (de popularidad, al menos).

Este productor musical lo tenía todo para ser el más ridículo de los 90 y sin embargo es el arquitecto del renacer de Madonna (otra vez Chris Cunningham al videoclip) o el salvador de la enésima crisis de Blur... pero es que se atrevió con la música Fourth World: mezclar lo tradicional con la electrónica para evocar mundos inexistentes, pero que a la postre no eran más que blancos haciendo world music, siendo John Hassell su inventor, Peter Gabriel el pope del asunto y Damon Albarn la referencia más contemporánea, por citar representantes dignos.

También se permitió hacer versiones electrónicas de música clásica (ala Wendy Carlos, Isao Tomita o el temible Deodato, pero mucho más tarde que estos) o componer temas muy de la moda del momento o grabar discos demasiado heterogéneos y a ratos insulsos (los Strange Cargo), que iban a envejecer rápidamente. Y luego está el terrorismo de American Pie (sus defensores dirán que se la apropia cogiendo solo parte de la letra).

2000 es sin duda su año con el bombazo de All Saints en la banda sonora de The Beach, su segunda colaboración con Madonna, la reedición y éxito internacional de su disco de música "clásica" y su ascenso definitivo al stardom de productores y compositores, del que se caería bien rápido por otra parte.

No sabemos si lo que hacía es balearic, folktronica o chill-out pero sí tenemos claro que su carrera despega realmente de la mano de Beth Orton, a quien lanzó pero a quien también debe mucho, y en parte gracias a José Padilla, que inaugura sus míticos recopilatorios de puesta de sol en Ibiza con él.

las canciones no van mezcladas y llena un CD entero, como hacen los sellos japoneses (porque no cuesta más caro).
Seguimos practicando con el ambient y aledaños (las músicas sin percusión...), esta vez más o menos la última media hora del disco, con la idea de conseguir algún día hacer una compilación exclusivamente sobre este género musical. La portada es Júpiter tumbado, claro.

3 de agosto de 2026

Lo mejor de Aphex Twin Lb91-Tx15

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Ricardito tan solo había aparecido un par de veces en todo el catálogo de Chilled Records (pero de qué manera + abriendo también una antigua casete de Eleazar que aún no hemos puesto por aquí) y no tiene ningún best-of publicado en ningún sitio porque, bueno, es una tarea imposible bajo los preceptos actuales de la física.

El personaje firma singles, EPs, discos, remezclas y artefactos bajo múltiples seudónimos desde hace 35 años y, aunque se le asocia a un sonido característico, ha tocado muchos palos de difícil combinación, incluyendo etapas con pianos preparados y pianos automáticos.

Pionero e influyente, los calificativos que se le atribuyen como artista (siempre desde genio para arriba) quedaron obsoletos tras colgar un piano de cola para ilustrar el efecto Doppler, pero está claro que su lugar en la historia de la música va a ser mucho mayor que el de sus coetáneos en estas lides electrónicas. Quizás el elemento que más nos atrae es ese énfasis que pone en el carácter humano y cálido de sus creaciones, que obviamente contrasta con la sonoridad fría y robótica que siempre se asocia a la música electrónica (y a parte de su catálogo).

Sin duda un Selected Works antes que un greatest hits (les he ahorrado Ventolin, el single que provoca acúfenos, entre otras lindezas), nos hemos centrado en sus composiciones más escuchables para los no iniciados (porque sus seguidores son una secta, en el mejor de los sentidos posible), con fuertes contrastes sonoros por la amplia presencia de sus experimentos pianísticos y esos 20 minutos finales de ambient.

Si lo graban en un CD, que sea sin pausas [dura 79'45"], ya que además va mezclado.

Abrimos con el himno nacional de facto de youtube shorts, que está siendo la puerta de entrada de los zoomers a este músico; una canción que los puristas no consideran representativa (el resto del recopilatorio se encarga de demostrar lo contrario) y enseguida pasamos a sus flirteos preciosistas con ritmos acelerados. Proseguimos con su melodía más bonita y en cuarta posición ya llega la canción con la que buena parte de mi generación lo conoció.

Tras su deconstrucción (perdón) del pop en Alberto Balsalm (instrumental como casi todas, no teman), desembarca la limusina de Chris Cunningham: tanto el vídeo como la música parodian el R&B de los 90, en este tema totémico del británico (condensa su carrera musical hasta entonces). El mejor director de videoclips de la historia regresará más adelante para aterrorizar con la burla que Richard grabará para reírse del éxito de Prodigy o NIN por entonces: es una canción que ya cuesta escuchar sin el tremebundo vídeo (y que también cuesta encajar aquí...).

La canción bisagra (y más larga) a mitad de disco es un tema orquestal impresionista: el remix que hizo Philip Glass (!) de Icct Hedral es en realidad una versión orquestada que pertrechó este semi-Dios de la música contemporánea. Con ella nos adentramos en sus inicios musicales, con todos aquellos defectos analógicos que añaden humanidad a sus coqueteos con el trance "ambiental", antes de que publicara ese monumento del, esta vez sí, ambient que es SAW II. Tan reposado que ni se molestó en titular las canciones (aquí aparecen bajo la convención decidida por los iniciados).

Incrustándose en el espectrograma de una de sus canciones.

24 de julio de 2026